miércoles, 18 de enero de 2017

ESTRESORES

ENERO 18, MIÉRCOLES

ESTRESORES
¿Qué es el estrés?
El estrés es una reacción fisiológica del organismo en el que entran en juego diversos mecanismos de defensa para afrontar una situación que se percibe como amenazante o de demanda incrementada. Fisiológica o biológica es la respuesta de un organismo a un factor de estrés tales como una condición ambiental o un estímulo. El estrés es el modo de un cuerpo de reaccionar a un desafío. De acuerdo con el evento estresante, la manera del cuerpo a responder al estrés es mediante el sistema nervioso simpático de activación que da lugar a la respuesta de lucha o huida. Debido a que el cuerpo no puede mantener este estado durante largos períodos de tiempo, el sistema parasimpático tiene tendencia a hacer regresar al cuerpo a condiciones fisiológicas más normales (homeostasis). En los humanos, el estrés normalmente describe una condición negativa (distrés) o por el contrario una condición positiva (eustrés), que puede tener un efecto mental, físico e incluso de bienestar o malestar Estrés agudo. Este es estrés a corto plazo que desaparece rápidamente. Puede sentirlo cuando presiona los frenos, pelea con su pareja o esquía en una pendiente. Esto le ayuda a controlar las situaciones peligrosas. También ocurre cuando hace algo nuevo o emocionante. Todas las personas sienten estrés agudo en algún momento u otro.
Estrés crónico. Este es el estrés que dura por un período de tiempo prolongado. Usted puede tener estrés crónico si tiene problemas de dinero, un matrimonio infeliz o problemas en el trabajo. Cualquier tipo de estrés que continúa por semanas o meses es estrés crónico. Puede acostumbrarse tanto al estrés crónico que no se dé cuenta que es un problema. Si no encuentra maneras de controlar el estrés, este podría causar problemas de salud.en un ser humano, o incluso en otra especie de animal.
¿Que son los estresores?
Los estresores o situaciones desencadenantes del estrés se definen como cualquier estímulo externo o interno (físico, químico, acústico, somático o sociocultural) que de forma directa o indirecta desestabilizan el equilibrio dinámico del individuo.
Enfermedades cardiovasculares
El estrés pone en actividad todos los componentes del cerebro en forma de cascada. La respuesta neurológica activa el HIPOTÁLAMO, provocando una respuesta hormonal y estimulando la HIPÓFISIS, que segrega ACTH (corticotropina), ésta a su vez activa las glándulas SUPRARRENALES.
• La parte interna o médula de las SUPRARRENALES segrega ADRENALINA (epinefrina) y NORADRENALINA (norepirefrina).
• La parte externa o corteza segrega CORTICOESTEROIDES (aldosterona) y GLUCOCORTICOIDES (cortisol).
• La ADRENALINA y NORADRENALINA (catecolaminas) generan una producción de energía en un corto período de tiempo.
• Los GLUCOCORTICOIDES (cortisol) aumentan en situaciones de indecisión.
• Los MINERALCORTICOIDES (aldosterona y corticosterona) producen vasoconstricción de los vasos sanguíneos. También el HIPOTÁLAMO actúa en el sistema nervioso autónomo para producir una respuesta inmediata de estrés y activar nervios sensoriales y las suprarrenales.
Como vemos las SUPRARRENALES están sometidas a una doble acción: Por una parte el sistema nervioso autónomo y por otra el ACTH secretado por la HIPÓFISIS.
En algunas fases del estrés el funcionamiento anómalo de la hipófisis puede hacer que aumente la producción de sustancias químicas, lo que podría conllevar al confusionismo del sistema inmunológico. Llegado este caso se podrían inhibir las respuestas inmunitarias alterando el papel de los leucocitos, pudiendo haber disminución de los mismos.
Estas reacciones hormonales ocasionan una serie de alteraciones en los distintos órganos debido al aumento de alguna catecolamina.
Diabetes
Estrés y diabetes
El control de la diabetes es un proceso constante; para muchos, es un reto continuo que se puede complicar por el impacto del estrés. El estrés excesivo es una barrera importante para el control eficaz de la glucosa y un peligro para la salud en general.
Cuando un niño tiene diabetes, el estrés potencial de la familia es alto. El niño con diabetes, los padres y hermanos tienen su propia cuota de estrés.
¿Cómo puede ser dañino el estrés?
·         Aumentar el nivel de glucosa (de forma rápida y considerable)
·         Producir fuertes emociones negativas
·         Perjudicar la toma de decisiones y el razonamiento sensato
·         Tentarlo a comer compulsivamente y mal
Tenga diabetes o no, con el tiempo, el estrés es dañino porque causa mucho desgaste en el cuerpo.
Por ejemplo, el corazón funciona más rápido y hace más esfuerzo para prepararse para la actividad física. El aumento del pulso y presión arterial crean tensión en el corazón, las venas y las arterias.
El estrés prolongado también tiene un impacto negativo en otros sistemas del cuerpo:
·         Inmunitario
·         Digestivo
·         Renal (riñones)
·         Reproductivo
Además, la capacidad para pensar con claridad y tomar buenas decisiones se deteriora cuando la mente está abrumada con preocupación, ansiedad o temor. Esta constante tensión mental también puede aumentar el riesgo de depresión.
Padecimientos gastrointestinales
El estrés y el sistema digestivo
Generalmente, el estrés se define como una reacción fisiológica que tiene como finalidad actuar en defensa de factores amenazantes. Este estrés puede ser tanto físico como emocional, de tal forma que situaciones como la pérdida de un ser querido, el duelo, un divorcio, preocupaciones laborales o económicas, pueden desencadenar esta reacción y afectar nuestra salud.
Desde el punto de vista biológico, el aparato digestivo está controlado tanto por el sistema nervioso, como por algunas hormonas cerebrales, lo que implica que muchos de los signos y síntomas de enfermedades gastrointestinales estén mediados por alteraciones en estos sistemas. Por otro lado, el sistema inmunológico también se puede ver afectado por el estrés, lo que a su vez compromete al aparato digestivo a través de la infección y la inflamación.
Dentro de las enfermedades que se encuentran estrechamente relacionadas con el estrés se encuentran: la gastritis, las úlceras, la colitis, el síndrome de colon irritable, el reflujo gastro-esofágico y el estreñimiento.
Gastritis y ulceras
La gastritis es la inflamación del revestimiento del estómago, la cual es causada comúnmente por la presencia de una bacteria llamada Helicobacter pylori. Sin embargo hay otras causas por las cuales la gastritis se puede producir, como son el consumo de alcohol, el uso de antiinflamatorios no esteroideos (aspirina, ibuprofeno o naproxeno) y el consumo de alimentos muy irritantes. Por otro lado, una úlcera es una lesión en este mismo recubrimiento gástrico y que es causada por los mismos factores que la gastritis. Las úlceras se pueden producir tanto en el esófago, como en el estómago y en el intestino, y cuando estas lesiones no son atendidas pueden llegar a atravesar por completo el tejido estomacal, lo que representa una emergencia médica.
La relación entre la gastritis, las úlceras y el estrés, radica en la producción aumentada de ácido que se observa en estas situaciones. La misma secreción de ácido puede favorecer la inflamación del revestimiento gástrico, mientras que el crecimiento de la población de H. pylori aumenta debido a que el ácido representa un ambiente favorable para su sobrevivencia. Estudios han demostrado que el estrés crónico tiene una asociación importante con el riesgo de úlceras en combinación con hábitos de alimentación irregulares.
Síndrome de colon irritable
Este síndrome afecta aproximadamente al 10% de la población y se caracteriza por síntomas de dolor abdominal, malestar estomacal, inflamación, flatulencia y alteraciones en el ritmo intestinal, lo que ocasiona desde diarrea hasta estreñimiento. Se cree que dentro de las causas que alteran la motilidad intestinal se encuentran los factores psicológicos.
Algunos investigadores han señalado que una sustancia importante en esta respuesta al estrés es la hormona liberadora de corticotropina, que es una molécula que se encuentra tanto en el cerebro como en el intestino. En el cerebro los receptores a los cuales se une esta sustancia se encuentran en áreas relacionadas con el control de la digestión y las emociones. En el intestino, esta misma molécula aumenta la secreción de moco y agua, afectando la motilidad del intestino.
Reflujo gastroesofágico
El reflujo, o también denominado “agruras”, es una afección en la cual el esfínter ubicado al final del esófago, justo donde comienza el estómago, no se cierra tras el paso de los alimentos por el esófago, lo que provoca que los alimentos, líquidos o contenido gástrico regresen al esófago.
Dentro de las causas de reflujo se encuentran el consumo de alcohol, la hernia hiatal, la obesidad, el embarazo y el tabaquismo. Muchos estudios que han tratado de relacionar al reflujo con la cantidad de ácido segregado por el estómago, pero los resultados no han sido contundentes. Sin embargo se ha observado que las personas en un estado de estrés parecen estar en un estado de “hipervigilancia” es decir que son más sensibles a la percepción de estos síntomas, lo que se traduce en un mayor registro de episodios de reflujo.
Estreñimiento
Las personas suelen padecer estreñimiento por falta de fibra en su dieta, consumo insuficiente de líquidos o por la pérdida del tono muscular intestinal. El estrés puede generar un círculo vicioso entre el estado de ánimo y la mala digestión.
Los cambios en el estilo de vida debido a presiones de estrés en el trabajo, la escuela o lo viajes pueden ser los responsables de que el estreñimiento se agrave. Malos hábitos como no desayunar, tener horarios irregulares de comida, ingerir alimentos irritantes y no responder al reflejo de defecación, provocan alteraciones en la regularidad digestiva lo que ocasiona estreñimiento y malestar.
Cada vez se conoce más sobre la relación entre el estrés crónico y la manera en la que las interacciones entre el aparato digestivo y el cerebro son moduladas. De tal forma que dentro del entendimiento de estos padecimientos ya no sólo se recurre a encontrar la causa “orgánica” de la enfermedad sino también a evaluar el perfil psicológico del paciente. El tratamiento de este tipo de enfermedades debe tener un enfoque más holístico, de manera que tanto el uso de medicamentos, como el cambio en la alimentación y el aprender a asimilar experiencias emocionales, formen parte de la solución.

Como influye el estrés en el dolor
Las hormonas desempeñan un papel fundamental en el estrés y, por ende, en el dolor, según ha explicado Guillem Cuatrecasas, investigador del Servicio de Endocrinología y Nutrición de la Clínica Teknon-Clínica Sagrada Familia de Barcelona en el II Simposio de Dolor de la Sociedad Española de Reumatología, celebrado en Huelva.
Y es que, según ha explicado, el estrés crónico se puede somatizar o expresar en forma de dolor, al mismo tiempo que el dolor es causa de estrés crónico. “Estrés es una palabra muy habitual hoy en día que se relaciona normalmente con temas laborales, aunque realmente, y desde un punto de vista de la fisiología orgánica, el estrés es cualquier situación que pone al cuerpo en estado de alerta.
Cualquier situación que envíe al organismo un esfuerzo suplementario significa estrés metabólico, desde una agresión hasta una situación de miedo, desde un episodio de fiebre a cualquier infección. Y en este sentido, el dolor mantenido es una situación que puede provocar estrés crónico”, ha afirmado el experto.
Una de las patologías reumáticas en las que más claramente se puede observar esta relación, ha subrayado el Dr. Cuatrecasas, es la fibromialgia, “en la que coexisten a veces situaciones depresivas importantes que a su vez son situaciones de estrés crónico cuya expresión es el dolor”.
En el ámbito hormonal del estrés, ha explicado el experto, existen básicamente dos ejes mediadores: el eje de los corticoides, que empieza a nivel del hipotálamo con la hormona CRH, continúa a nivel de hipófisis con la ACTH y finalmente llega hasta la suprarrenal liberando corticoides –la típica y clásica cortisona-.
“Éste es el eje hipotálamo-hipófiso-suprarrenal, eje corticoideo, uno de los grandes mediadores del estrés a nivel hormonal”. Por otra parte existe el sistema adrenérgico, “que es el encargado de hacernos sudar, tener calor, sufrir taquicardias… y que depende única y exclusivamente de la adrenalina que liberamos en una situación de estrés”. Es un eje de respuesta inmediata. Ambos ejes están relacionados porque, al final, uno modula el otro, ha indicado Cuatrecasas. “La adrenalina es capaz de modificar el CRH y, a su vez, el cortisol influye sobre la adrenalina”.
Asimismo, el experto ha resaltado que aunque estos son los dos grandes ejes hormonales, existen muchas otras hormonas “que han sido olvidadas y que en una situación de dolor crónico y estrés crónico tienen mucha importancia”. Entre ellas, el Dr. Cuatrecasas ha señalado la prolactina “una hormona de estrés importante de la que se desconocen sus acciones” y la hormona del crecimiento “otro gran olvidado que también se sintetiza en la hipófisis y que está muy implicada en algunos subtipos de fibromialgia”.
Una cascada incontrolable
En opinión de Cuatrecasas, en tratamiento aún no existe demasiada alternativa. “El estrés es una respuesta en parte incontrolable y, como tal, no la podemos modular. Realmente, no se puede tratar la cascada de acontecimientos hormonales, es decir, si existe una situación de miedo, se libera mucha adrenalina, es una reacción instintiva, de modo que no existe tratamiento y, además, es bueno tener esa reacción inmediata”, ha afirmado. Sin embargo, ha añadido, “el problema viene cuando esa reacción se cronifica y da lugar a enfermedades o dolor y, posteriormente, cuando a través del dolor se perpetúa esa cascada”.
Para el experto, se pueden identificar defectos hormonales concretos como, por ejemplo, que la hormona de crecimiento se mantenga en unos niveles muy bajos en un caso de fibromialgia. Ante esta situación, ha afirmado, se puede plantear un tratamiento y dispensar hormona del crecimiento a estos subgrupos de fibromialgia, estrés crónico o dolor crónico, mejorando el dolor.
Tal y como ha ocurrido con la fatiga crónica, en caso de que el trastorno hormonal comprenda unos niveles de cortisol inferiores a los normales, se puede suministrar un suplemento con el objetivo de observar si el paciente es capaz de modificar su dolor.
Sin embargo, ha añadido Cuatrecasas, aún son pocos los casos de dolor en los que se conoce un único origen y tampoco sabemos si los cambios hormonales son causa o consecuencia del dolor. “Si tomamos la fibromialgia como modelo, concretamente dispondremos de un subgrupo que puede rondar el 30% de los casos donde sí existe un déficit de hormona del crecimiento, pero estamos hablando de un 30%, el otro 70% no tiene esas características hormonales tan definidas. Y si hablamos de cortisol, el porcentaje es aún más bajo”, ha concluido
Cómo afecta el estrés a la sexualidad

¿Cómo se manifiesta el estrés?
los casos de estrés afectan al varón durante la etapa madura (a partir de los 35 años), no sólo porque su capacidad sexual se reduce, sino debido a factores de su entorno, como el incremento de la carga laboral o la presión familiar, que lo ponen en alta tensión.
Además, en el caso del hombre, se debe recordar que es a partir de los 55 y 60 años -edades que coinciden con la andropausia- que se da la culminación de la etapa laboral. Lo primero hace que gradualmente disminuyan las hormonas sexuales, mientras que lo segundo genera estrés por fatalidad, por no saber a qué dedicarse y cómo mantener los ingresos económicos del pasado.
En cuanto a ellas, algunos especialistas aseguran que las mujeres, al alcanzar independencia laboral y ocupar puestos encumbrados, tienden a confundir su rol en las relaciones diarias en el trabajo con el encuentro sexual con su pareja. Esto hace que tiendan a adoptar un papel masculino y perturbar así su capacidad de placer y de alcanzar el orgasmo.
Asimismo, la doctora Arteaga no descarta que los jóvenes puedan ver su sexualidad afectada por el estrés. “Factores como la falta de empleo y oportunidades de estudio, así como la frustración que trae el consumismo son óbice para que chicos entre 25 y 30 años sufran los estragos del estrés”, afirma.
ESTRÉS, CORTISOL Y OBESIDAD

   La relación que existe entre el estrés y la obesidad es mucho mayor de lo que en un principio nos podríamos imaginar. Generalmente, ante una situación comprometida o estresante el cuerpo aumenta la producción de ACTH (corticotropina) y de cortisol, la cual a su vez propicia una mayor liberación de glucosa por parte del hígado (gluconeogénesis) y de ácidos grasos procedentes del tejido adiposo, de este modo contamos con los suficientes sustratos energéticos para hacer frente a dicha situación; una vez resuelta, los niveles volverían a la normalidad. Pero cuando la situación estresante es mantenida en el tiempo se propiciaría una serie de alteraciones que podrían llevarnos de cabeza, en primer lugar, al sobrepeso y luego más tarde a la obesidad, la cual, además tiene la capacidad de retroalimentar dicho estado. Efectivamente, ante una situación estresante los niveles de cortisol segregados suelen ser proporcionales a la cantidad de tejido adiposo que se posea, resultando muy difícil salir de esta espiral una vez alcanzado un cierto sobrepeso, como veremos a continuación.

   Pero, ¿cómo puede inducir la obesidad el estrés?. Bueno, el estrés hace que se aumenten los niveles decortisol en sangre, el cual tiene la facultad de inhibir algunas hormonas como la GnRH (Hormona liberadora de gonadotropina) , GH (Hormona del Crecimiento), TRH (hormona liberdadora de Tirotropina) y TSH(tirotropina); esta menor concentración de GH y TSH sugiere una mayor tendencia al sobrepeso, la primera por anulación de la acción lipolítica de dicha hormona; y la reducción de la TSH propiciaría una reducción delmetabolismo, además el cortisol también parece deprimir la función de la enzima 5' deiodinasa que es la encargada de convertir la hormona T4 que es parcialmente activa en la T3, totalmente activa. Pero además de la inhibición parcial de esta serie de hormonas que favorecerían un ambiente adiopogénico, habría otra hormona involucrada en el metabolismo energético que igualmente sería disminuida por el cortisol, me refiero a la leptina, en este sentido, el descenso de los niveles de leptina darían una información sesgada al cerebro de las verdaderas reservas de tejido adiposo.

La leptina es una hormona que induce a nivel central una serie de transformaciones tendentes a reducir la ingesta y aumentar el gasto. Si la información que recibe el hipotálamo no se corresponde con la realidad, la respuesta será ajustada a esa falsa información, interpretándose por ello que existe una menor cantidad de tejido adiposo del que en realidad se tiene, esta inhibición de la leptina finalmente propiciaría igualmente el aumento de nuestro tejido adiposo.

   Esto significa que una persona que padece estrés crónico estaría más condicionada que una persona sin estrés a aumentar su tejido adiposo. Pero además el estado de obesidad, cuando es alcanzado, es perpetuado, precisamente, por el desajuste del eje HHA (hipotálamo-hipófisis-adrenal), donde los niveles de cortisol siempre estarían regulados al alza, lo que implicaría una mayor tendencia a la obesidad abdominal, la cual además, sobreexplota dos enzimas claves en el proceso adipogénico la  aromatasa, que disminuyen los niveles de testosterona y aumenta los de estrógenos, y la 11ß HSD-1, que recicla la cortisona (inactiva) en cortisol, complicando aún más este proceso.
Como influye el estrés en la violencia

Un aumento del estrés genera violencia y ambos se refuerzan recíprocamente, según una investigación realizada con ratas, unos animales cuya neuropsicología es muy similar a la humana. La investigación ha determinado también que el estrés no sólo conduce a la huida, sino que prepara al cuerpo para el combate, así como que la violencia puede desencadenarse mediante estimulación cerebral, sin que medie circunstancia de peligro alguna. Este descubrimiento sitúa la clave para detener el ciclo natural de la violencia en el sistema nervioso.

Violencia y cerebro
Esta corriente atribuye la violencia a una perturbación del sistema límbico, asociado a las emociones, y el experimento de las ratas realizado por científicos europeos refuerza esta línea de investigación. 

El psiquiatra norteamericano Frank Elliot es el más claro defensor de esta teoría y piensa que la violencia se desencadena por una descarga eléctrica incontrolada que se produce sobre el lóbulo temporal. Esta descarga puede producirse por un traumatismo o por desórdenes metabólicos. 

Sin embargo, se ha comprobado también que un animal violento se calma con electrodos aplicados en los centros cerebrales del placer. Inversamente, una estimulación de los centros de violencia del cerebro, termina con la sensación placentera del cerebro y genera violencia. 

En cualquier caso, la relación entre violencia y biología sigue siendo controvertida, si bien se implanta progresivamente en el seno de la comunidad científica. La violencia es un fenómeno demasiado complejo para ser reducido a una única disciplina científica.
El estrés y como afecta a la sociedad.
Cuando nos referimos al estrés generalmente se refiere a las presiones que las personas tienen en su vida diaria; que pueden provocar respuestas del cuerpo que perturben el equilibrio emocional de la persona producto de la acumulación de tensión física o sociológica. En este proceso participan casi todos los órganos y funciones del cuerpo, incluidos cerebro, nervios, corazón, digestión, función muscular y otras.
El estrés es normal en la vida de las personas y en bajos niveles es algo bueno, ya que motiva y puede ayudar a las personas a ser más productivas en la sociedad. Sin embargo, el exceso de estrés o una respuesta fuerte al estrés es dañina lo cual puede predisponer a la persona a tener una salud general deficiente. El estrés persistente e inexorable a menudo lleva a que se presente ansiedad y comportamientos nocivos como comer demasiado o consumir alcohol o drogas.
El estrés puede provenir de cualquier situación o pensamiento que haga sentir a la persona frustrada, deprimida, furiosa o ansiosa y lo que es estresante para una persona no necesariamente es estresante para otra. Algunas causas específicas de estrés son causadas por factores externos y/o internos, como los problemas económicos, problemas familiares, el exceso de trabajo, enfermedades, trastornos sociológicos y muchos otros; los cuales pueden provocar dependiendo de sus causas estrés físico y/o mental.
Drogas como la cafeína, el alcohol, la nicotina, remedios para el resfriado, broncodilatadores para el asma, la cocaína, las anfetaminas, las pastillas dietéticas y muchos otros medicamento, pueden llevar a que se presenten síntomas de ansiedad o estrés, ya sea debido a los efectos secundarios o a la abstinencias de las mismas.
Una dieta deficiente, por ejemplo niveles bajos de vitamina B12, también puede contribuir al estrés o a la ansiedad. La ansiedad por el desempeño está relacionada con situaciones específicas, como desarrollar un examen o hacer una presentación en público. El trastorno de estrés postraumático se desarrolla después de eventos traumáticos como la guerra, una agresión física o sexual o un desastre natural.
Como se ha mencionado anteriormente el estrés produce respuesta en todos los órganos y sistemas de nuestro organismo. Generalmente una persona estresada presenta síntomas a nivel físico como constantes dolores de cabeza, de espalda, cansancio, sudoración, infecciones, trastornos de circulación, gastritis, tensión muscular, mareos, etc. Entre algunos síntomas sociológicos puede señalarse cuando una persona se le olvida las cosas, se siente cansado, alterado, las relaciones con otras personas empiezan a fallar, se pelea con todo el mundo, depresión, ansiedad, insomnios, entre otras.
Cuando el estrés lo amenace, solicite ayuda, generalmente la persona afectada es la última en saberlo y puede enfrentarse al estrés cuando ya haya causado daños al organismo. Para combatir el estrés existen diversas maneras, como recibir ayuda de un médico, de un psicólogo, de algún familiar o de usted mismo adoptando medidas para afrontar la situación.















RESUMEN
El estrés es una reacción fisiológica del organismo en el que entran en juego diversos mecanismos de defensa para afrontar una situación que se percibe como amenazante o de demanda incrementada. Fisiológica o biológica es la respuesta de un organismo a un factor de estrés tales como una condición ambiental o un estímulo.
Los estresores o situaciones desencadenantes del estrés se definen como cualquier estímulo externo o interno (físico, químico, acústico, somático o sociocultural) que de forma directa o indirecta desestabilizan el equilibrio dinámico del individuo.
·         Los estresores únicos: hacen referencia a cataclismos y cambios drásticos en las condiciones del entorno de vida de las personas y que, habitualmente, afectan a un gran número de ellas.
·         Los estresores múltiples: afectan solo a una persona o a un pequeño grupo de ellas, y se corresponden con cambios significativos y de transcendencia vital para las personas.
·         Los estresores cotidianos: se refieren al cúmulo de molestias, imprevistos y alteraciones en las pequeñas rutinas cotidianas.
·         Los estresores biogénicos: son mecanismos físicos y químicos que disparan directamente la respuesta de estrés sin la mediación de los procesos psicológicos.
Estos estresores pueden estar presentes de manera aguda o crónica y, también, pueden ser resultado de la anticipación mental acerca de lo que puede ocurrir en el futuro.
La respuesta de estrés física: la preparación para la huida
Desde el punto de vista de la historia de la evolución, la reacción de estrés física servía para asegurar la supervivencia. Como reacción ante un peligro inminente, el cuerpo debía prepararse para huir de inmediato o luchar. Por lo tanto, se debía activar el cuerpo y movilizar la energía. Esta respuesta de estrés física es completamente natural y necesaria, y se sigue produciendo hoy en día cuando nos sentimos amenazados, aunque no toda respuesta de estrés del cuerpo responde a riesgo inmediato para la salud. Evolutivamente, el estrés se ha adaptado a lo que el humano contemporáneo considera situaciones amenazantes, aunque no pongan en peligro la vida: reuniones de trabajo, exámenes, aprietos económicos, disputas familiares…Si los desencadenantes del estrés persisten y las reacciones de estrés se producen de forma muy prolongada o permanente, la respuesta orgánica puede dejar de ser útil y pasar a ser perjudicial para la salud.
·         Respiración: para proporcionar más oxígeno, los bronquios se dilatan. Se respira más rápido, con poca profundidad y menos intensidad, sobre todo al inspirar.
·         Sistema cardiovascular: el rendimiento cardiaco se intensifica para que el corazón, el cerebro y los músculos funcionales grandes estén mejor irrigados. Por esta razón, el corazón late más e intensamente y aumenta la presión sanguínea. Los vasos sanguíneos de la piel, las manos y los pies, así como del aparato gastrointestinal, se contraen y estas zonas reciben menor aporte sanguíneo.
·         Músculos: el cuerpo debe prepararse para la huida y, con ello, para utilizar los grandes grupos musculares. Los músculos de los brazos y las piernas están particularmente mejor irrigados para proporcionarles oxígeno y energía. La tensión muscular aumenta, sobre todo en los hombros, la nuca y la espalda. Los reflejos reaccionan más rápido.
·         Oxígeno: el cuerpo se prepara para consumir más energía. El hígado envía a la sangre mayores cantidades de glucosa, cuyo destino principal es el cerebro. Además, el cuerpo libera ácidos grasos para que los músculos puedan metabolizarlos. La digestión se suspende en su mayor parte, los músculos del intestino apenas se mueven, ya que la tensión muscular de esta zona disminuye mucho. La saliva con enzimas digestivas disminuye, y se siente sequedad en la boca. Es posible que se sientan intensas ganas de defecar y orinar; también se pueden tenerdiarreas. De este modo se elimina el lastre innecesario que dificultaría la huida.
·         Sexualidad: el estrés inhibe el instinto sexual, los órganos sexuales están peor irrigados. En las mujeres y los hombres disminuye la concentración de hormonas sexuales en la sangre. En los hombres desciende el número de espermatozoides en los testículos. En las mujeres pueden producirse alteraciones del ciclo menstrual.
·         Sistema inmunitario: en caso de estrés agudo aumenta el número de determinadas células inmunológicas, las denominadas células asesinas naturales (natural killer). De este modo, las infecciones agudas que pueden ser causadas por lesiones se detectan y combaten más rápido. No obstante, esta reacción aguda dura poco tiempo y vuelve a normalizarse entre 30 y 60 minutos después.
·         Sangre: los sangrados cesan pronto, ya que la sangre se coagula más rápido.
·         Dolor: para proteger el cuerpo contra el dolor, en cuestión de poco tiempo se liberan ciertos mensajeros químicos propios del cuerpo (las endorfinas) que reducen la sensibilidad al dolor. Sin embargo, no se pueden liberar endorfinas de forma ilimitada, por lo que el efecto solo dura poco tiempo. Si el estrés se prolonga durante un mayor espacio de tiempo, se produce el efecto contrario y la sensibilidad al dolor aumenta.
·         Piel: para que el cuerpo no aumente su temperatura en exceso o se enfríe rápidamente, se produce más sudor.
Consecuencias físicas del estrés
·         Enfermedad cardíaca coronaria (ECC)
·         Infarto de miocardio
·         Dolores de cabeza
·         Dolor de espalda
·         Problemas digestivos
·         Nivel de colesterol elevado
·         Menor apetito sexual
·         Trastornos menstruales
·         Diabetes mellitus
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