ESTRESORES
¿Qué es el estrés?
El estrés es una reacción fisiológica del
organismo en el que entran en juego diversos mecanismos de defensa para
afrontar una situación que se percibe como amenazante o de demanda
incrementada. Fisiológica o biológica es la respuesta de un organismo a un factor
de estrés tales como una condición ambiental o un estímulo. El estrés es el
modo de un cuerpo de reaccionar a un desafío. De acuerdo con el evento
estresante, la manera del cuerpo a responder al estrés es mediante el sistema
nervioso simpático de activación que da lugar a la respuesta de lucha o huida.
Debido a que el cuerpo no puede mantener este estado durante largos períodos de
tiempo, el sistema parasimpático tiene tendencia a hacer regresar al cuerpo a
condiciones fisiológicas más normales (homeostasis). En los humanos, el estrés
normalmente describe una condición negativa (distrés) o por el contrario una
condición positiva (eustrés), que puede tener un efecto mental, físico e
incluso de bienestar o malestar Estrés agudo. Este es estrés a corto plazo que
desaparece rápidamente. Puede sentirlo cuando presiona los frenos, pelea con su
pareja o esquía en una pendiente. Esto le ayuda a controlar las situaciones
peligrosas. También ocurre cuando hace algo nuevo o emocionante. Todas las
personas sienten estrés agudo en algún momento u otro.
Estrés crónico. Este es el estrés que dura
por un período de tiempo prolongado. Usted puede tener estrés crónico si tiene
problemas de dinero, un matrimonio infeliz o problemas en el trabajo. Cualquier
tipo de estrés que continúa por semanas o meses es estrés crónico. Puede
acostumbrarse tanto al estrés crónico que no se dé cuenta que es un problema.
Si no encuentra maneras de controlar el estrés, este podría causar problemas de
salud.en un ser humano, o incluso en otra especie de animal.
¿Que son los estresores?
Los estresores o situaciones desencadenantes del
estrés se definen como cualquier estímulo externo o interno (físico, químico,
acústico, somático o sociocultural) que de forma directa o indirecta
desestabilizan el equilibrio dinámico del individuo.
Enfermedades
cardiovasculares
El
estrés pone en actividad todos los componentes del cerebro en forma de cascada.
La respuesta neurológica activa el HIPOTÁLAMO, provocando una respuesta
hormonal y estimulando la HIPÓFISIS, que segrega ACTH (corticotropina), ésta a
su vez activa las glándulas SUPRARRENALES.
•
La parte interna o médula de las SUPRARRENALES segrega ADRENALINA (epinefrina)
y NORADRENALINA (norepirefrina).
•
La parte externa o corteza segrega CORTICOESTEROIDES (aldosterona) y
GLUCOCORTICOIDES (cortisol).
•
La ADRENALINA y NORADRENALINA (catecolaminas) generan una producción de energía
en un corto período de tiempo.
•
Los GLUCOCORTICOIDES (cortisol) aumentan en situaciones de indecisión.
•
Los MINERALCORTICOIDES (aldosterona y corticosterona) producen vasoconstricción
de los vasos sanguíneos. También el HIPOTÁLAMO actúa en el sistema nervioso
autónomo para producir una respuesta inmediata de estrés y activar nervios
sensoriales y las suprarrenales.
Como
vemos las SUPRARRENALES están sometidas a una doble acción: Por una parte el
sistema nervioso autónomo y por otra el ACTH secretado por la HIPÓFISIS.
En
algunas fases del estrés el funcionamiento anómalo de la hipófisis puede hacer
que aumente la producción de sustancias químicas, lo que podría conllevar al
confusionismo del sistema inmunológico. Llegado este caso se podrían inhibir
las respuestas inmunitarias alterando el papel de los leucocitos, pudiendo
haber disminución de los mismos.
Estas
reacciones hormonales ocasionan una serie de alteraciones en los distintos
órganos debido al aumento de alguna catecolamina.
Diabetes
Estrés y diabetes
El control de la diabetes es un proceso constante;
para muchos, es un reto continuo que se puede complicar por el impacto del
estrés. El estrés excesivo es una barrera importante para el control eficaz de
la glucosa y un peligro para la salud en general.
Cuando un niño tiene diabetes, el estrés potencial
de la familia es alto. El niño con diabetes, los padres y hermanos tienen su
propia cuota de estrés.
¿Cómo puede ser dañino el estrés?
·
Aumentar el nivel de glucosa (de forma rápida y considerable)
·
Producir fuertes emociones negativas
·
Perjudicar la toma de decisiones y el razonamiento sensato
·
Tentarlo a comer compulsivamente y mal
Tenga diabetes o no, con el tiempo, el estrés es
dañino porque causa mucho desgaste en el cuerpo.
Por ejemplo, el corazón funciona más rápido y hace
más esfuerzo para prepararse para la actividad física. El aumento del pulso y
presión arterial crean tensión en el corazón, las venas y las arterias.
El estrés prolongado también tiene un impacto
negativo en otros sistemas del cuerpo:
·
Inmunitario
·
Digestivo
·
Renal (riñones)
·
Reproductivo
Además, la capacidad para pensar con claridad y
tomar buenas decisiones se deteriora cuando la mente está abrumada con
preocupación, ansiedad o temor. Esta constante tensión mental también puede
aumentar el riesgo de depresión.
Padecimientos gastrointestinales
El estrés y el sistema digestivo
Generalmente, el estrés se define como una reacción
fisiológica que tiene como finalidad actuar en defensa de factores amenazantes.
Este estrés puede ser tanto físico como emocional, de tal forma que situaciones
como la pérdida de un ser querido, el duelo, un divorcio, preocupaciones
laborales o económicas, pueden desencadenar esta reacción y afectar nuestra
salud.
Desde el punto de vista biológico, el aparato
digestivo está controlado tanto por el sistema nervioso, como por algunas
hormonas cerebrales, lo que implica que muchos de los signos y síntomas de
enfermedades gastrointestinales estén mediados por alteraciones en estos
sistemas. Por otro lado, el sistema inmunológico también se puede ver afectado
por el estrés, lo que a su vez compromete al aparato digestivo a través de la
infección y la inflamación.
Dentro de las enfermedades que se encuentran
estrechamente relacionadas con el estrés se encuentran: la gastritis, las
úlceras, la colitis, el síndrome de colon irritable, el reflujo
gastro-esofágico y el estreñimiento.
Gastritis y ulceras
La gastritis es la inflamación del revestimiento
del estómago, la cual es causada comúnmente por la presencia de una bacteria
llamada Helicobacter pylori. Sin embargo hay otras causas por las cuales la
gastritis se puede producir, como son el consumo de alcohol, el uso de
antiinflamatorios no esteroideos (aspirina, ibuprofeno o naproxeno) y el
consumo de alimentos muy irritantes. Por otro lado, una úlcera es una lesión en
este mismo recubrimiento gástrico y que es causada por los mismos factores que
la gastritis. Las úlceras se pueden producir tanto en el esófago, como en el
estómago y en el intestino, y cuando estas lesiones no son atendidas pueden
llegar a atravesar por completo el tejido estomacal, lo que representa una
emergencia médica.
La relación entre la gastritis, las úlceras y el
estrés, radica en la producción aumentada de ácido que se observa en estas
situaciones. La misma secreción de ácido puede favorecer la inflamación del
revestimiento gástrico, mientras que el crecimiento de la población de H.
pylori aumenta debido a que el ácido representa un ambiente favorable para su
sobrevivencia. Estudios han demostrado que el estrés crónico tiene una
asociación importante con el riesgo de úlceras en combinación con hábitos de
alimentación irregulares.
Síndrome de colon irritable
Este síndrome afecta aproximadamente al 10% de la
población y se caracteriza por síntomas de dolor abdominal, malestar estomacal,
inflamación, flatulencia y alteraciones en el ritmo intestinal, lo que ocasiona
desde diarrea hasta estreñimiento. Se cree que dentro de las causas que alteran
la motilidad intestinal se encuentran los factores psicológicos.
Algunos investigadores han señalado que una
sustancia importante en esta respuesta al estrés es la hormona liberadora de
corticotropina, que es una molécula que se encuentra tanto en el cerebro como
en el intestino. En el cerebro los receptores a los cuales se une esta
sustancia se encuentran en áreas relacionadas con el control de la digestión y
las emociones. En el intestino, esta misma molécula aumenta la secreción de
moco y agua, afectando la motilidad del intestino.
Reflujo gastroesofágico
El reflujo, o también denominado “agruras”, es una
afección en la cual el esfínter ubicado al final del esófago, justo donde
comienza el estómago, no se cierra tras el paso de los alimentos por el
esófago, lo que provoca que los alimentos, líquidos o contenido gástrico
regresen al esófago.
Dentro de las causas de reflujo se encuentran el
consumo de alcohol, la hernia hiatal, la obesidad, el embarazo y el tabaquismo.
Muchos estudios que han tratado de relacionar al reflujo con la cantidad de
ácido segregado por el estómago, pero los resultados no han sido contundentes.
Sin embargo se ha observado que las personas en un estado de estrés parecen
estar en un estado de “hipervigilancia” es decir que son más sensibles a la
percepción de estos síntomas, lo que se traduce en un mayor registro de
episodios de reflujo.
Estreñimiento
Las personas suelen padecer estreñimiento por falta
de fibra en su dieta, consumo insuficiente de líquidos o por la pérdida del
tono muscular intestinal. El estrés puede generar un círculo vicioso entre el
estado de ánimo y la mala digestión.
Los cambios en el estilo de vida debido a presiones
de estrés en el trabajo, la escuela o lo viajes pueden ser los responsables de
que el estreñimiento se agrave. Malos hábitos como no desayunar, tener horarios
irregulares de comida, ingerir alimentos irritantes y no responder al reflejo
de defecación, provocan alteraciones en la regularidad digestiva lo que
ocasiona estreñimiento y malestar.
Cada vez se conoce más sobre la relación entre el
estrés crónico y la manera en la que las interacciones entre el aparato
digestivo y el cerebro son moduladas. De tal forma que dentro del entendimiento
de estos padecimientos ya no sólo se recurre a encontrar la causa “orgánica” de
la enfermedad sino también a evaluar el perfil psicológico del paciente. El
tratamiento de este tipo de enfermedades debe tener un enfoque más holístico,
de manera que tanto el uso de medicamentos, como el cambio en la alimentación y
el aprender a asimilar experiencias emocionales, formen parte de la solución.
Como influye el estrés en el dolor
Las hormonas
desempeñan un papel fundamental en el estrés y, por ende, en el dolor, según ha
explicado Guillem Cuatrecasas, investigador del Servicio de Endocrinología y
Nutrición de la Clínica Teknon-Clínica Sagrada Familia de Barcelona en el II
Simposio de Dolor de la Sociedad Española de Reumatología, celebrado en Huelva.
Y es que, según ha
explicado, el estrés crónico se puede somatizar o expresar en forma de dolor,
al mismo tiempo que el dolor es causa de estrés crónico. “Estrés es una palabra
muy habitual hoy en día que se relaciona normalmente con temas laborales,
aunque realmente, y desde un punto de vista de la fisiología orgánica, el
estrés es cualquier situación que pone al cuerpo en estado de alerta.
Cualquier situación
que envíe al organismo un esfuerzo suplementario significa estrés metabólico,
desde una agresión hasta una situación de miedo, desde un episodio de fiebre a
cualquier infección. Y en este sentido, el dolor mantenido es una situación que
puede provocar estrés crónico”, ha afirmado el experto.
Una de las patologías
reumáticas en las que más claramente se puede observar esta relación, ha
subrayado el Dr. Cuatrecasas, es la fibromialgia, “en la que coexisten a veces
situaciones depresivas importantes que a su vez son situaciones de estrés
crónico cuya expresión es el dolor”.
En el ámbito hormonal
del estrés, ha explicado el experto, existen básicamente dos ejes mediadores:
el eje de los corticoides, que empieza a nivel del hipotálamo con la hormona
CRH, continúa a nivel de hipófisis con la ACTH y finalmente llega hasta la
suprarrenal liberando corticoides –la típica y clásica cortisona-.
“Éste es el eje
hipotálamo-hipófiso-suprarrenal, eje corticoideo, uno de los grandes mediadores
del estrés a nivel hormonal”. Por otra parte existe el sistema adrenérgico,
“que es el encargado de hacernos sudar, tener calor, sufrir taquicardias… y que
depende única y exclusivamente de la adrenalina que liberamos en una situación
de estrés”. Es un eje de respuesta inmediata. Ambos ejes están relacionados
porque, al final, uno modula el otro, ha indicado Cuatrecasas. “La adrenalina
es capaz de modificar el CRH y, a su vez, el cortisol influye sobre la
adrenalina”.
Asimismo, el experto
ha resaltado que aunque estos son los dos grandes ejes hormonales, existen
muchas otras hormonas “que han sido olvidadas y que en una situación de dolor
crónico y estrés crónico tienen mucha importancia”. Entre ellas, el Dr.
Cuatrecasas ha señalado la prolactina “una hormona de estrés importante de la
que se desconocen sus acciones” y la hormona del crecimiento “otro gran
olvidado que también se sintetiza en la hipófisis y que está muy implicada en
algunos subtipos de fibromialgia”.
Una cascada
incontrolable
En opinión de
Cuatrecasas, en tratamiento aún no existe demasiada alternativa. “El estrés es
una respuesta en parte incontrolable y, como tal, no la podemos modular.
Realmente, no se puede tratar la cascada de acontecimientos hormonales, es
decir, si existe una situación de miedo, se libera mucha adrenalina, es una
reacción instintiva, de modo que no existe tratamiento y, además, es bueno
tener esa reacción inmediata”, ha afirmado. Sin embargo, ha añadido, “el
problema viene cuando esa reacción se cronifica y da lugar a enfermedades o
dolor y, posteriormente, cuando a través del dolor se perpetúa esa cascada”.
Para el experto, se
pueden identificar defectos hormonales concretos como, por ejemplo, que la
hormona de crecimiento se mantenga en unos niveles muy bajos en un caso de
fibromialgia. Ante esta situación, ha afirmado, se puede plantear un
tratamiento y dispensar hormona del crecimiento a estos subgrupos de
fibromialgia, estrés crónico o dolor crónico, mejorando el dolor.
Tal y como ha
ocurrido con la fatiga crónica, en caso de que el trastorno hormonal comprenda
unos niveles de cortisol inferiores a los normales, se puede suministrar un
suplemento con el objetivo de observar si el paciente es capaz de modificar su
dolor.
Sin embargo, ha
añadido Cuatrecasas, aún son pocos los casos de dolor en los que se conoce un
único origen y tampoco sabemos si los cambios hormonales son causa o
consecuencia del dolor. “Si tomamos la fibromialgia como modelo, concretamente
dispondremos de un subgrupo que puede rondar el 30% de los casos donde sí
existe un déficit de hormona del crecimiento, pero estamos hablando de un 30%,
el otro 70% no tiene esas características hormonales tan definidas. Y si
hablamos de cortisol, el porcentaje es aún más bajo”, ha concluido
Cómo afecta el estrés a la sexualidad
¿Cómo se manifiesta el estrés?
los casos de estrés afectan al varón durante la
etapa madura (a partir de los 35 años), no sólo porque su capacidad sexual se
reduce, sino debido a factores de su entorno, como el incremento de la carga
laboral o la presión familiar, que lo ponen en alta tensión.
Además, en el caso del hombre, se debe recordar que
es a partir de los 55 y 60 años -edades que coinciden con la andropausia- que
se da la culminación de la etapa laboral. Lo primero hace que gradualmente
disminuyan las hormonas sexuales, mientras que lo segundo genera estrés por
fatalidad, por no saber a qué dedicarse y cómo mantener los ingresos económicos
del pasado.
En cuanto a ellas, algunos especialistas aseguran
que las mujeres, al alcanzar independencia laboral y ocupar puestos
encumbrados, tienden a confundir su rol en las relaciones diarias en el trabajo
con el encuentro sexual con su pareja. Esto hace que tiendan a adoptar un papel
masculino y perturbar así su capacidad de placer y de alcanzar el orgasmo.
Asimismo, la doctora Arteaga no descarta que los
jóvenes puedan ver su sexualidad afectada por el estrés. “Factores como la
falta de empleo y oportunidades de estudio, así como la frustración que trae el
consumismo son óbice para que chicos entre 25 y 30 años sufran los estragos del
estrés”, afirma.
ESTRÉS, CORTISOL Y OBESIDAD
La relación que existe entre el estrés y la obesidad es mucho mayor de lo que
en un principio nos podríamos imaginar. Generalmente, ante una situación
comprometida o estresante el cuerpo aumenta la producción de ACTH (corticotropina) y de cortisol, la cual a su vez
propicia una mayor liberación de
glucosa por parte del hígado (gluconeogénesis) y de ácidos grasos procedentes del
tejido adiposo, de este modo contamos con los suficientes sustratos energéticos
para hacer frente a dicha situación; una vez resuelta, los niveles volverían a
la normalidad. Pero cuando la situación estresante es mantenida en el tiempo se
propiciaría una serie de alteraciones que podrían llevarnos de cabeza, en
primer lugar, al sobrepeso y
luego más tarde a la obesidad,
la cual, además tiene la capacidad de retroalimentar dicho estado.
Efectivamente, ante una situación estresante los niveles de cortisol segregados
suelen ser proporcionales a la cantidad de tejido adiposo que se posea,
resultando muy difícil salir de esta espiral una vez alcanzado un cierto
sobrepeso, como veremos a continuación.
Pero, ¿cómo puede inducir la obesidad el estrés?. Bueno, el estrés hace que se aumenten los niveles decortisol en sangre, el cual tiene la facultad de inhibir algunas hormonas como la GnRH (Hormona liberadora de gonadotropina) , GH (Hormona del Crecimiento), TRH (hormona liberdadora de Tirotropina) y TSH(tirotropina); esta menor concentración de GH y TSH sugiere una mayor tendencia al sobrepeso, la primera por anulación de la acción lipolítica de dicha hormona; y la reducción de la TSH propiciaría una reducción delmetabolismo, además el cortisol también parece deprimir la función de la enzima 5' deiodinasa que es la encargada de convertir la hormona T4 que es parcialmente activa en la T3, totalmente activa. Pero además de la inhibición parcial de esta serie de hormonas que favorecerían un ambiente adiopogénico, habría otra hormona involucrada en el metabolismo energético que igualmente sería disminuida por el cortisol, me refiero a la leptina, en este sentido, el descenso de los niveles de leptina darían una información sesgada al cerebro de las verdaderas reservas de tejido adiposo.
Pero, ¿cómo puede inducir la obesidad el estrés?. Bueno, el estrés hace que se aumenten los niveles decortisol en sangre, el cual tiene la facultad de inhibir algunas hormonas como la GnRH (Hormona liberadora de gonadotropina) , GH (Hormona del Crecimiento), TRH (hormona liberdadora de Tirotropina) y TSH(tirotropina); esta menor concentración de GH y TSH sugiere una mayor tendencia al sobrepeso, la primera por anulación de la acción lipolítica de dicha hormona; y la reducción de la TSH propiciaría una reducción delmetabolismo, además el cortisol también parece deprimir la función de la enzima 5' deiodinasa que es la encargada de convertir la hormona T4 que es parcialmente activa en la T3, totalmente activa. Pero además de la inhibición parcial de esta serie de hormonas que favorecerían un ambiente adiopogénico, habría otra hormona involucrada en el metabolismo energético que igualmente sería disminuida por el cortisol, me refiero a la leptina, en este sentido, el descenso de los niveles de leptina darían una información sesgada al cerebro de las verdaderas reservas de tejido adiposo.
La leptina es una hormona que induce a nivel
central una serie de transformaciones tendentes a reducir la ingesta y aumentar
el gasto. Si la información que recibe el hipotálamo no se corresponde con la
realidad, la respuesta será ajustada a esa falsa información, interpretándose
por ello que existe una menor cantidad de tejido adiposo del que en realidad se
tiene, esta inhibición de la leptina finalmente propiciaría igualmente el
aumento de nuestro tejido adiposo.
Esto significa que una persona que padece estrés crónico estaría más condicionada que una persona sin estrés a aumentar su tejido adiposo. Pero además el estado de obesidad, cuando es alcanzado, es perpetuado, precisamente, por el desajuste del eje HHA (hipotálamo-hipófisis-adrenal), donde los niveles de cortisol siempre estarían regulados al alza, lo que implicaría una mayor tendencia a la obesidad abdominal, la cual además, sobreexplota dos enzimas claves en el proceso adipogénico la aromatasa, que disminuyen los niveles de testosterona y aumenta los de estrógenos, y la 11ß HSD-1, que recicla la cortisona (inactiva) en cortisol, complicando aún más este proceso.
Como influye el estrés en la violencia
Esto significa que una persona que padece estrés crónico estaría más condicionada que una persona sin estrés a aumentar su tejido adiposo. Pero además el estado de obesidad, cuando es alcanzado, es perpetuado, precisamente, por el desajuste del eje HHA (hipotálamo-hipófisis-adrenal), donde los niveles de cortisol siempre estarían regulados al alza, lo que implicaría una mayor tendencia a la obesidad abdominal, la cual además, sobreexplota dos enzimas claves en el proceso adipogénico la aromatasa, que disminuyen los niveles de testosterona y aumenta los de estrógenos, y la 11ß HSD-1, que recicla la cortisona (inactiva) en cortisol, complicando aún más este proceso.
Como influye el estrés en la violencia
Un aumento
del estrés genera violencia y ambos se refuerzan recíprocamente, según una
investigación realizada con ratas, unos animales cuya neuropsicología es muy
similar a la humana. La investigación ha determinado también que el estrés no
sólo conduce a la huida, sino que prepara al cuerpo para el combate, así como
que la violencia puede desencadenarse mediante estimulación cerebral, sin que
medie circunstancia de peligro alguna. Este descubrimiento sitúa la clave para
detener el ciclo natural de la violencia en el sistema nervioso.
Violencia y cerebro
Esta corriente atribuye la violencia a una perturbación del sistema límbico, asociado a las emociones, y el experimento de las ratas realizado por científicos europeos refuerza esta línea de investigación.
El psiquiatra norteamericano Frank Elliot es el más claro defensor de esta teoría y piensa que la violencia se desencadena por una descarga eléctrica incontrolada que se produce sobre el lóbulo temporal. Esta descarga puede producirse por un traumatismo o por desórdenes metabólicos.
Sin embargo, se ha comprobado también que un animal violento se calma con electrodos aplicados en los centros cerebrales del placer. Inversamente, una estimulación de los centros de violencia del cerebro, termina con la sensación placentera del cerebro y genera violencia.
En cualquier caso, la relación entre violencia y biología sigue siendo controvertida, si bien se implanta progresivamente en el seno de la comunidad científica. La violencia es un fenómeno demasiado complejo para ser reducido a una única disciplina científica.
Esta corriente atribuye la violencia a una perturbación del sistema límbico, asociado a las emociones, y el experimento de las ratas realizado por científicos europeos refuerza esta línea de investigación.
El psiquiatra norteamericano Frank Elliot es el más claro defensor de esta teoría y piensa que la violencia se desencadena por una descarga eléctrica incontrolada que se produce sobre el lóbulo temporal. Esta descarga puede producirse por un traumatismo o por desórdenes metabólicos.
Sin embargo, se ha comprobado también que un animal violento se calma con electrodos aplicados en los centros cerebrales del placer. Inversamente, una estimulación de los centros de violencia del cerebro, termina con la sensación placentera del cerebro y genera violencia.
En cualquier caso, la relación entre violencia y biología sigue siendo controvertida, si bien se implanta progresivamente en el seno de la comunidad científica. La violencia es un fenómeno demasiado complejo para ser reducido a una única disciplina científica.
El estrés y como
afecta a la sociedad.
Cuando nos referimos al estrés
generalmente se refiere a las presiones que las personas tienen en su vida
diaria; que pueden provocar respuestas del cuerpo que perturben el equilibrio
emocional de la persona producto de la acumulación de tensión física o
sociológica. En este proceso participan casi todos los órganos y funciones del
cuerpo, incluidos cerebro, nervios, corazón, digestión, función muscular y
otras.
El estrés es normal en la vida de las
personas y en bajos niveles es algo bueno, ya que motiva y puede ayudar a las
personas a ser más productivas en la sociedad. Sin embargo, el exceso de estrés
o una respuesta fuerte al estrés es dañina lo cual puede predisponer a la
persona a tener una salud general deficiente. El estrés persistente e
inexorable a menudo lleva a que se presente ansiedad y comportamientos nocivos
como comer demasiado o consumir alcohol o drogas.
El estrés puede provenir de cualquier
situación o pensamiento que haga sentir a la persona frustrada, deprimida,
furiosa o ansiosa y lo que es estresante para una persona no necesariamente es
estresante para otra. Algunas causas específicas de estrés son causadas por
factores externos y/o internos, como los problemas económicos, problemas
familiares, el exceso de trabajo, enfermedades, trastornos sociológicos y
muchos otros; los cuales pueden provocar dependiendo de sus causas estrés
físico y/o mental.
Drogas como la cafeína, el alcohol, la
nicotina, remedios para el resfriado, broncodilatadores para el asma, la
cocaína, las anfetaminas, las pastillas dietéticas y muchos otros medicamento,
pueden llevar a que se presenten síntomas de ansiedad o estrés, ya sea debido a
los efectos secundarios o a la abstinencias de las mismas.
Una dieta deficiente, por ejemplo
niveles bajos de vitamina B12, también puede contribuir al estrés o a la
ansiedad. La ansiedad por el desempeño está relacionada con situaciones
específicas, como desarrollar un examen o hacer una presentación en público. El
trastorno de estrés postraumático se desarrolla después de eventos traumáticos
como la guerra, una agresión física o sexual o un desastre natural.
Como se ha mencionado anteriormente el
estrés produce respuesta en todos los órganos y sistemas de nuestro organismo.
Generalmente una persona estresada presenta síntomas a nivel físico como
constantes dolores de cabeza, de espalda, cansancio, sudoración, infecciones,
trastornos de circulación, gastritis, tensión muscular, mareos, etc. Entre
algunos síntomas sociológicos puede señalarse cuando una persona se le olvida
las cosas, se siente cansado, alterado, las relaciones con otras personas
empiezan a fallar, se pelea con todo el mundo, depresión, ansiedad, insomnios,
entre otras.
Cuando el estrés lo amenace, solicite
ayuda, generalmente la persona afectada es la última en saberlo y puede
enfrentarse al estrés cuando ya haya causado daños al organismo. Para combatir
el estrés existen diversas maneras, como recibir ayuda de un médico, de un
psicólogo, de algún familiar o de usted mismo adoptando medidas para afrontar
la situación.
RESUMEN
El
estrés es una reacción fisiológica del organismo en el que entran en juego
diversos mecanismos de defensa para afrontar una situación que se percibe como
amenazante o de demanda incrementada. Fisiológica o biológica es la respuesta
de un organismo a un factor de estrés tales como una condición ambiental o un
estímulo.
Los estresores o situaciones desencadenantes del
estrés se definen como cualquier estímulo externo o interno (físico, químico,
acústico, somático o sociocultural) que de forma directa o indirecta
desestabilizan el equilibrio dinámico del individuo.
·
Los estresores únicos: hacen referencia a cataclismos y cambios drásticos en las
condiciones del entorno de vida de las personas y que, habitualmente, afectan a
un gran número de ellas.
·
Los estresores múltiples: afectan solo a una persona o a un pequeño grupo de ellas, y se
corresponden con cambios significativos y de transcendencia vital para las
personas.
·
Los estresores cotidianos: se refieren al cúmulo de molestias, imprevistos y
alteraciones en las pequeñas rutinas cotidianas.
·
Los estresores biogénicos: son mecanismos físicos y químicos que disparan directamente la
respuesta de estrés sin la mediación de los procesos psicológicos.
Estos estresores pueden estar
presentes de manera aguda o crónica y, también, pueden ser resultado de la
anticipación mental acerca de lo que puede ocurrir en el futuro.
La respuesta de estrés física: la preparación para
la huida
Desde
el punto de vista de la historia de la evolución, la reacción de estrés física
servía para asegurar la supervivencia. Como reacción ante un peligro inminente,
el cuerpo debía prepararse para huir de inmediato o luchar. Por lo tanto, se
debía activar el cuerpo y
movilizar la energía. Esta respuesta de estrés física es completamente
natural y necesaria, y se sigue produciendo hoy en día cuando nos sentimos
amenazados, aunque no toda
respuesta de estrés del cuerpo responde a riesgo inmediato para la salud. Evolutivamente,
el estrés se ha adaptado a lo que el humano contemporáneo considera situaciones
amenazantes, aunque no pongan en peligro la vida: reuniones de trabajo,
exámenes, aprietos económicos, disputas familiares…Si los desencadenantes del
estrés persisten y las reacciones de estrés se producen de forma muy prolongada
o permanente, la respuesta orgánica puede dejar de ser útil y pasar a ser
perjudicial para la salud.
·
Respiración: para proporcionar
más oxígeno, los bronquios se dilatan. Se respira más rápido, con poca
profundidad y menos intensidad, sobre todo al inspirar.
·
Sistema cardiovascular: el rendimiento cardiaco se intensifica para que
el corazón, el cerebro y los músculos funcionales grandes estén mejor
irrigados. Por esta razón, el corazón late más e intensamente y aumenta
la presión sanguínea. Los vasos sanguíneos de
la piel, las manos y los pies, así como del aparato
gastrointestinal, se contraen y estas zonas reciben menor aporte sanguíneo.
·
Músculos: el cuerpo debe prepararse para la huida y, con
ello, para utilizar los grandes grupos musculares. Los músculos de los brazos y
las piernas están particularmente mejor irrigados para proporcionarles oxígeno
y energía. La tensión muscular aumenta, sobre todo en los hombros, la nuca y la
espalda. Los reflejos reaccionan más rápido.
·
Oxígeno: el cuerpo se
prepara para consumir más energía. El hígado envía a la sangre mayores
cantidades de glucosa, cuyo destino principal es el cerebro. Además, el cuerpo
libera ácidos grasos para que los músculos puedan metabolizarlos. La digestión
se suspende en su mayor parte, los músculos del intestino apenas se mueven, ya
que la tensión muscular de esta zona disminuye mucho. La saliva con enzimas
digestivas disminuye, y se siente sequedad en la boca. Es posible que se
sientan intensas ganas de defecar y orinar; también se pueden tenerdiarreas. De este modo se elimina el lastre innecesario que
dificultaría la huida.
·
Sexualidad: el estrés inhibe
el instinto sexual, los órganos sexuales están peor irrigados. En las mujeres y
los hombres disminuye la concentración de hormonas sexuales en la sangre. En
los hombres desciende el número de espermatozoides en los testículos. En las mujeres
pueden producirse alteraciones del ciclo menstrual.
·
Sistema inmunitario: en
caso de estrés agudo aumenta el número de determinadas células inmunológicas,
las denominadas células asesinas naturales (natural killer). De este modo, las
infecciones agudas que pueden ser causadas por lesiones se detectan y combaten
más rápido. No obstante, esta reacción aguda dura poco tiempo y vuelve a
normalizarse entre 30 y 60 minutos después.
·
Sangre: los sangrados cesan pronto, ya que la sangre se
coagula más rápido.
·
Dolor: para proteger el
cuerpo contra el dolor, en cuestión de poco tiempo se liberan ciertos
mensajeros químicos propios del cuerpo (las endorfinas) que reducen la
sensibilidad al dolor. Sin embargo, no se pueden liberar endorfinas de forma
ilimitada, por lo que el efecto solo dura poco tiempo. Si el estrés se prolonga
durante un mayor espacio de tiempo, se produce el efecto contrario y la
sensibilidad al dolor aumenta.
·
Piel: para que el
cuerpo no aumente su temperatura en exceso o se enfríe rápidamente, se produce
más sudor.
Consecuencias
físicas del estrés
·
Problemas digestivos
·
Nivel de colesterol elevado
·
Menor apetito sexual
·
Diabetes mellitus


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